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La ciudad de Valencia, además de contar con un clima privilegiado, lo que la convierte en uno de los destinos turísticos más deseados, cuenta, a su vez, con un entorno natural también privilegiado, justo a las puertas de la ciudad y, en algunos casos, confundiéndose con ella misma.

Efectivamente, la ciudad de Valencia se encuentra rodeada por un inmenso ecosistema que se extiende desde el norte hacia el sur de la misma, comprediendo La Huerta (“L’Horta” en valenciano), La Dehesa del Saler (“Devesa” en valenciano) y La Albufera, todo ello con el complemento indispensable de la cercanía al Mar Mediterráneo, el cual es un componente fundamental en todo ese ecosistema.

En el mapa que encontrarás a más abajo puedes comprobar lo que indicamos y te puedes hacer una idea de cómo llega a influir el mismo en la propia ciudad y la vida de los valencianos, aunque, en contrapartida, la presión urbanística que sufre todo este entorno natural es también muy alta, lo que conduce a desequilibrios ecológicos que ponen en peligro el referido entorno.

Como habrás podido comprobar, la degradación ha sido impresionante. Sin embargo, y a pesar de que La Albufera es Parque Natural desde 1986, la presión sobre este entorno natural es cada día mayor, debido a la gran cantidad de poblaciones que la rodean y que crecen de forma incesante en población, así como por el efecto de los residuos de las numerosas industrias que existen alrededor del lago, sin olvidar los efectos de la deforestación en las montañas, lo que produce que, en tiempos de tormenta, la cantidad de tierra que va a parar al fondo del lago sea cada vez mayor.

Todo este entorno natural de la ciudad de Valencia constituye un elemento inseparable de la vida de los valencianos y de su cultura y tradiciones eminentemente mediterráneas, pero con una serie de peculiaridades que son propias y características del pueblo valenciano.

En todo ese entorno natural del que hablamos encuadramos, en primer lugar, La Huerta de Valencia, la cual se refleja de una forma clarísima en la fiesta más emblemática de los valencianos: las Fallas. Efectivamente, las Fallas son una clara evocación de la vida huertana valenciana, que con tanta maestría reflejara Vicente Blasco Ibáñez en su obra, así como del gusto por la luz, el fuego y el color de aquéllos, que igualmente reflejara en sus cuadros Sorolla.

Del mismo modo, la influencia de La Huerta de Valencia es indudable en la cocina y gastronomía valencianas, ya que un paseo por esta zona es corolario de todos los productos de todos y cada uno de los platos valencianos más conocidos: arrozales infinitos que alfombran la zona sur de Valencia, campos de chufas que también alfombran de verde la zona norte de Valencia, naranjos por doquier perfectamente ordenados y que jalonan cualquier camino rural, pequeñas parcelas cuidadas por agricultores que, a pesar de los tiempos que corren, no renuncian a producir sus propios productos de la misma forma que han hecho sus antepasados durante siglos, … Valencia, en este sentido, es un contraste total: junto a las nuevas y modernas edificaciones puedes encontrar una clásica y tradicional Barraca (la tradicional vivienda de los agricultores y pescadores valencianos), y es que La Huerta de Valencia forma parte intrínseca de la ciudad y puedes disfrutar de ella simplemente cruzando una calle.

En segundo lugar, en ese entorno natural de Valencia es imprescindible La Dehesa del Saler (“Devesa del Saler”), la cual forma parte inseparable del ecosistema de La Albufera, siendo precisamente La Dehesa del Saler la que le proporciona buena parte de vida a ésta.

En peligro de desaparición durante la época del “desarrollismo” de los últimos años de la dictadura franquista, la llegada de la Democracia supuso la salvación para este inmenso pulmón verde a las puertas de la ciudad de Valencia. Recuperado por los valencianos para su esparcimiento y disfrute, pero de una forma sostenible, es uno de los lugares de visita obligada en Valencia; un amanecer en El Saler es una experiencia única.

Y, finalmente, el ecosistema más importante y que mejor identifica a la ciudad de Valencia es, sin duda alguna, la ya mencionada Albufera. Se trata de uno de los humedales más importantes de Europa y que acoge a numerosas especies, algunas de ellas únicas, a lo que se une el hecho de que es uno de los lugares de Valencia donde puedes apreciar y compartir el modo de vida tradicional de los pescadores valencianos, disfrutar de la visión de los verdes arrozales y perderte por las sendas que forman las innumerables acequias.

Inseparable en la vida de los valencianos, La Albufera es todo un espectáculo que nos ofrece la naturaleza. Da vida a la ciudad de Valencia, pero, también, a toda la zona conocida como “Horta Sud”, aunque, sin embargo, precisamente por esa presión ambiental que sufre, corre el riesgo de deteriorarse y desaparecer, si bien, es precisamente el turismo el que le está dando un nuevo enfoque a su explotación, lo que ha permitido que las autoridades se hayan preocupado en su protección y en su aprovechamiento sostenible. Es de visita obligada este inmenso y peculiar Parque Natural.

Te invitamos a conocer más sobre todo este entorno que conforma la Valencia natural y verde. Un complemento indispensable en toda visita a la ciudad de Valencia, entorno natural sin el cual sería imposible entender Valencia.